Consolidación de Bóvedas
Beneficios clave
La lechada de cemento penetra en fisuras y poros del macizo rocoso, rellenando vacíos y recuperando la cohesión del terreno. Se aplica en túneles civiles y galerías subterráneas con control de caudal y presión.
Resultado: reducción de filtraciones y recuperación de resistencia estructural.Los micropilotes se instalan hasta el estrato resistente, transfiriendo las cargas de la estructura superficial a capas profundas. Ideales para suelos arcillosos expansivos o con baja capacidad portante.
Resultado: cimentación estable sin asientos diferenciales.Combinamos inyecciones, pernos de anclaje y refuerzos estructurales para controlar la deformación del macizo rocoso fracturado. Cada intervención se adapta a la geometría y al estado del terreno.
Resultado: hundimientos controlados y prolongación de la vida útil de la excavación.El diseño de cada solución parte de un análisis geotécnico detallado. No se aplican recetas estándar: se evalúa la porosidad, la fracturación y la carga real del macizo rocoso antes de cualquier inyección o hinca.
Resultado: intervenciones precisas que evitan colapsos imprevistos.En túneles de metro o carreteras activas, los trabajos se programan en ventanas nocturnas o de bajo tráfico. El equipo se despliega y retira sin interrumpir la operación del cliente.
Resultado: obra compatible con la actividad diaria de la infraestructura.Al finalizar cada intervención se entrega un registro de presiones, volúmenes inyectados y profundidades alcanzadas. El cliente dispone de datos verificables para la supervisión y el mantenimiento futuro.
Resultado: trazabilidad completa de la consolidación realizada.Procedimientos aplicados en macizos rocosos porosos para prevenir hundimientos estructurales en túneles y galerías subterráneas.
Equipos de bombeo de hasta 400 bar permiten introducir lechada de cemento en fisuras de 0,2 mm de espesor. Se utiliza cemento Portland tipo I con relación agua/cemento de 0,6:1, ajustada según la permeabilidad del macizo. El control se realiza mediante manómetros digitales y caudalímetros en cada punto de inyección.
Recupera la cohesión del terrenoPerforación rotopercusiva con martillo en fondo para instalar micropilotes de acero de 88,9 mm de diámetro. La lechada de cemento se inyecta durante la extracción de la batería, asegurando el contacto con el terreno. La profundidad máxima alcanzada en obra civil es de 18 metros, con carga de trabajo admisible de 350 kN por pilote.
Refuerzo de cimentaciones profundasDiagnóstico mediante georradar y tomografía eléctrica para identificar zonas de baja densidad. Se aplica inyección selectiva en fracturas principales y se instalan pernos de anclaje helicoidales de 25 mm de diámetro cada 1,5 metros. La deformación de la galería se monitorea con extensómetros de varilla cada 10 metros lineales.
Control de hundimientos diferencialesInyección de lechada de cemento ultrafino (tamaño de partícula inferior a 10 µm) en juntas de hormigón y contactos roca-revestimiento. Se emplean obturadores neumáticos para sectorizar el frente de trabajo. La presión máxima de inyección se limita a 20 bar para no dañar el revestimiento existente.
Detiene el ingreso de aguaProyección de hormigón lanzado vía seca con fibras de acero (30 kg/m³) sobre malla electrosoldada. Previamente se realiza la limpieza de la superficie con agua a presión y se aplica una capa de adherencia. El espesor mínimo de la capa de refuerzo es de 8 cm, con resistencia a compresión de 25 MPa a los 28 días.
Recupera la capacidad portanteNuestra experiencia en inyecciones de lechada a alta presión y micropilotes nos diferencia de otras soluciones geotécnicas. Cada intervención se basa en diagnósticos precisos y ejecución controlada.
Utilizamos equipos de inyección que alcanzan presiones controladas de hasta 400 bares, asegurando la penetración en fisuras y poros del macizo rocoso. Esto permite sellar filtraciones y recuperar la cohesión del terreno sin necesidad de excavaciones mayores.
Instalamos micropilotes de acero de 15 a 20 metros de profundidad, inyectados con lechada de cemento, para transferir cargas a estratos resistentes. Esta técnica evita asientos diferenciales en suelos expansivos o blandos, común en túneles y puentes.
Combinamos inyecciones de lechada con pernos de anclaje para controlar deformaciones en galerías mineras y túneles civiles. Nuestro método reduce la convergencia de las paredes hasta en un 80%, prolongando la vida útil de la estructura.
Antes de cualquier intervención, realizamos estudios de mecánica de rocas y suelos, incluyendo ensayos de permeabilidad y resistencia. Esto nos permite diseñar la solución específica para cada macizo, evitando sobredimensionamientos o fallos.
Trabajamos en túneles en operación sin interrumpir el servicio, programando las inyecciones en ventanas nocturnas. Esto minimiza el impacto en la infraestructura y garantiza la seguridad de los usuarios durante todo el proceso.
Intervenciones en consolidación de bóvedas, inyecciones de lechada y estabilización de galerías que complementan los trabajos descritos en esta página.
Consolidación de bóveda en roca volcánica porosa con inyecciones a alta presión en 45 puntos estratégicos, recuperando la resistencia estructural y deteniendo hundimientos diferenciales.
Ver proyectoHinca de 32 micropilotes de 15 metros de profundidad para estabilizar el estribo del puente sobre suelo arcilloso expansivo, recuperando la nivelación del tablero.
Ver proyectoSellado de fisuras con lechada de cemento a alta presión y pernos de anclaje en una galería de 200 metros, reduciendo la deformación del macizo rocoso fracturado en un 80%.
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